.El Concierto - Bis.

Una sensacion extraña, las palabras encajadas al principio de la garganta mientras les miraba a los ojos y solo acertaba a pensar que “no me importaria morir aqui esta noche”.

Porque fue todo perfecto. Porque empezó bien y terminó mejor. Porque son Los Marea

Indecisión, como siempre, y crisis post-primera decisión que despues no se llevaría a cabo. Busqueda de opciones y perdidas de oportunidades. Alcoholizadas y decisión de última hora que nos llevaria a la gloria.
Odio a los de la CCM y a sus reservas previas via internet que me quitaron la ilusion durante diez minutos. Viajes, horarios, pateadas, preparativos, el café y el comienzo.

18.07 Cogemos el tren rumbo a Villarrobledo

Tren petado, gente extraña y por suerte encuentro de dos asientos libres. Asi cosia, así, así. Los remaches, las agujas y las primeras risas un poco encogidas.
Los de enfrente son un poco extraños…pero nos reimos. El abuelo cachondo, el hombre que miraba mal, la niña preguntona, la abuela susceptible y nuestras risas que sientan mal.
Llegada a Villarrobledo, por fin, salida de la estación, la orientación se nos quedó en las vías, preguntas por aqui, preguntas por allá y un:

- Vamos a preguntarles a esos dos
- Tia, tia!!!!! que son El Piñas y El Cesar!!!

Primer subidón, los dos besos de rigor, preguntas, respuestas y una ruta del Piñas bastante jodida de entender y de seguir. Un deseo de suerte para encontrar el recinto y un hasta luego.

Las chicas majas que se ofrecen como guias para llevarnos al centro del pueblo. Ruta turística por las calles de Villarrobledo, el callejón de los heavys y el hijo del hombre de un bar que lo cerrarón cuando se fue a la universidad. Llegada a “La perdición” despedida de las chicas majas y comienza la pateada.
En mitada de la plaza, perdidas por el mundo, vemos a dos hombres con caras extrañamente conocidas para nosotras:

- Nena…Que…es el Alen!!!!!!!
- Y el Kolibri!!!

Subidon again. Besos, risas, croissant, indicaciones y la incredulidad se adueña de las dos pobres almas que deambulaban por Villarrobledo.

Tabaco, indicaciones, el mercadona y la mujer que se empeñó en pasar por caja los zapatos que llevaba puestos o_O, la pateada, preguntas, estais cerca y llegada. Busqueda de aseos, emoción, la caña y la furgoneta de Los Marea. Risas, llamadas, ilusión…la cena, los de enfrente y su jodido megafono, los ensayos, nuestros setlist, el tinto, Chicago, las entradas feas de cojones, tunning de zapatillas, “En un lugar de tu pierna…”, mas risas y entramos.
El chico de las camisetas que no nos quiere guardar nuestra casa. Busqueda de un segurata, encuentro del segurata, risas con el segurata y sus pipas, nos guarda nuestra casa “aqui no la toca nadie!” (pongase a esto acento bulgaro, rumano o algo asi). Sentada, su meau, fotos, risas, la busqueda, el no encuentro, nos vamos perdiendo entre la gente, Rakel y su primo que no es su novio, el toro, los hielos, los del grupo, el cubata adulterado, “esto lleva una pastilla”, nos bañan con algo, le baño con tinto, su enfado, mi contención de la risa, marihuaaaanaaaaa, y se escucha un rugir, se bajan las luces, una sombra aparece por el fondo subida en una moto…aplausos, gritos, emoción…y suenan las primeras notas de “Entre hormigones”, canción tras canción, el poeta de mierda encima del escenario, gritos, botes, empujones, la primera fila, El Piñas mirando a los ojos, el Kolibrí mostrando su arte y el Alen dejandose la piel. Los MareaMas canciones, extrañamente el 99% de las letras, sus bromas, el Piñas demostrando su arte frente a un microfono, el cumpleaños feliz en vasco a cinco voces dedicado al de la luces, nuestra emoción, la Lo en su momento estelar cantando con el Kutxi, su mano, sus ojos, un “hasta siempre compañera” que casi hizo saltar las lágrimas, Martin Romero rompiendo el tablao, la fuerza encima del escenario y la ilusión dando saltos debajo. Una sensación indescriptible que hizo que el concierto fuera…el mejor de mi vida. Porque desprendian algo que invadia el interior y te hacia disfrutar de cada acorde que retumbaba en el cielo.
El tan ansiado perro verde, dejandolo todo en esa noche y la última canción, una mezcla de sentimientos que hicieron de esos minutos algo especial.
Se acaba el concierto, vueltas, nuestro amigo el segurata que nos devuelve nuestra casa, el momento: “Que pasa que somos negras o que!”, mas vueltas, Martín Romero, la foto, la conversacion y esos ojos gigantes que se perdian entre sus palabras ^^, la mujer de ese hombre, carica de pena y el segurata nos cuela por la parte de atrás.

Frente a frente cara a cara, Cesar y sus recuerdos, las puas, el Piñas y sus historias, Alen y el Kolibrí rompiendo el hielo. Las firmas, las fotos, el cubata, sus deseos y nuestras ilusiones.
Son buenos cantantes, pero son mejores personas y aún sigo sin creerme que tuve enfrente al principio de lo infinito.

Salida del recinto, las patatuelas, la busqueda de sitio donde dormir, su triangulo redondo, el reloj, el frio,nota mental: no hacerle caso a su sentido de la orientacion, la estación, los bares cerrados, el de la torta que se comió la puerta, la mujer extraña con su bici de tres ruedas, el tuper con pera, “lo primero que hay que hacer nada mas levantarse es desayunar” risas, los cansinos, el de la torta que seguia con lo suyo, montamos en el tren, sus intenciones de no pagar, el sueño, la música, parada en La Roda y su “pppperrrrfffdooonaaah”, mis risas, su angustia, el chico de ojos verdes, los recuerdos, “Despierta si conoces este pueblo”. Vuelta al punto cero con un carro de ilusión colgado a la espalda, una mirada especial y la sensacion de pellizcame, de verdad, que creo que estoy soñando.

Defínemelo: Sin palabras para definir esa sensacion que vive en mi cuerpo desde el martes.

Una respuesta to “.El Concierto - Bis.”

  1. Vigilante Dice:

    Y cada concierto es como si fuera la primera vez pero el Kutxi esta mas viejo y mas guarro, el Colibrí hace punteos eternos, al Piñas le falta escenario, el Allen bastante tiene con su pena y el resto a su bola perdida.

    Increíbles, hasta anoche el mejor concierto que jamas vi.

    PD. Ya sabeis si no nos vemos… culpa mia.

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