.

No creo en el mas allá, ni siquiera en un paraiso o un infierno eterno. Creo en la vida, en el recuerdo caprichoso, en como puedes agarrarte para siempre a un alma. Los días pasan sin darnos apenas cuenta, se van sumando en esta cuenta desgarradora que lucha incesante contra el olvido. Y a veces pierdo el sentido y otras la razón que me empuja a mantenerte viva. Intento pensarte y parece que sigues aqui, que nada ha cambiado, que cuatro años no son nada. Una bofetada de realidad me llena los ojos de lágrimas y esas puñaladas que me dejaron sin respiración, regresan a mi pecho.

Llevo varias noches soñandote, sintiendo que regresas y me abrazas, y que no vuelves a irte. Despierto y me duele, y aún parece que sigues aqui, diciendome que no va a pasar nada. Y pasa demasiado, pasa que lo cruzo con frecuencia y solo tengo fuerzas para mirarte desde fuera, que me acojona el hecho de que no quede nada de ti y que solo vea una foto que me recuerde tu sonrisa. Pasa que tengo miedo a caminar entre todas esas miradas y sentir un escalofrio, porque tú estás allí, sin abrazos, sin calor, aguantando el olor asqueroso de la muerte.

A veces sigo sin creerlo.

Una respuesta to “.”

  1. Luces-D-Bohemia Dice:

    Yo tampoco creo en el más allá. Por eso me gusta pensar, de alguna manera absurda, (que es, probablemente, la única manera que hay de entender la muerte), que esos sueños recurrentes donde aparecen los que ya no están son una forma de seguir comunicándonos con ellos. De seguir manteniéndolos con un hilito de vida entre nosotros… Es absurdo, ya lo sé. Y por la mañana, cuando despiertas, duele. Ya lo sé. Pero a pesar de eso, yo me sigo aferrando a esos sueños donde su sonrisa se acompaña de un abrazo, de unas palabras, de su voz, de sus gestos… Y eso ya es mucho más de lo que una foto puede darnos.

    Un beso.

Escribe un comentario