.El Principio.
Fue mi sobredosis. Mi calada mas profunda en el papel de plata. Mi último aliento, mi último sueño. Despues descansé.
Nunca me había parado a pensar en mi adicción. Mi adicción a las personas. Ser capaz de realizar lo mas inverosímil tan solo para poder tenerla cerca. Querer compartir cada suspiro, cada parpadeo, cada instante y cada latido de un corazón que luchaba, en una batalla ya perdida de antemano, por seguir vivo. Ahora estoy completamente seguro de que el destino es caprichoso, y muchas veces un cabrón, y que las casualidades son solo momentos planeados por el subconsciente para que parezcan espontaneos.
Mi destino fue su cuerpo. De principio a fin. Extremadamente cálido primero y trágicamente congelado al final. Pero su cuerpo fue quien me introdujo en la locura mas distorsionada y apasionada de mi vida, y quien me abofeteó con la realidad mas brutal y aterradora.
Mi sangre se pudrió sin su veneno.
[...] Continuará…